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miércoles, 23 de febrero de 2011
EQUINOTERAPIA Y CANINO TERAPIA
Al menos cien niños reciben tratamiento cada fin de semana y ya hay en lista de espera un número similar, pues se ha corrido la voz en todo el territorio guerrerense. A decir del médico veterinario Miguel Ángel Alarcón Osorio, cabeza del equipo terapeuta de la policía estatal de Guerrero, los animales logran lo que muchas veces ni la familia ni los profesionales pueden hacer: rompe
r un esquema fijo de compo
rtamiento que en vez de servirle a los niños para comunicarse con los demás, los recluye en su propio mundo. “Está totalmente comprobado que el animal logra despertar el interés del niño y relacionarse con él, lo cual significa muchas veces un primer e importantísimo contacto. Roto el esquema de aislamiento, podrá empezar a incorporar otras conductas a través de la escuela y la familia”, sostuvo.
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La mañana del sábado 10 de enero es radiante, como radiante es la sonrisa de Aída Benítez Cervantes, mamá del pequeño Jesús Manuel. Doña Aída recuerda que hace unos meses su pequeño de cuatro años de edad no caminaba. “Mi niño se arrastraba por el suelo, seguía teniendo gateo y de manera torpe”. Pero sucedió el milagro: a la tercera sesión de convivir con los caballos y los perros de la policía estatal, Jesús Manuel comenzó a dar sus primeros pasos. La sesión dura 30 minutos; Doña Aída dice estar feliz, “es una maravilla ver a mi hijo caminar. Él también está feliz, me lo dice con sus gestos, me lo dice cuando empieza a expresar un ’oh, oh, oh’ que es cuando ya está pidiendo estar con los caballos y los perros. Es la forma cómo se desenvuelve. Ahora él convive con los niños”.
Cristy Janette padece de esclerosis múltiple, enfermedad que la invadió desde hace nueve años. Su vida cambió de manera radical. Tuvo que dejar de estudiar en la Normal de maestros. Su madre Reyna Crispín Honorato pensó lo peor: que habían embrujado a su hija. “Ya no sabía dónde llevarla. Los doctores siempre me decían que su enfermedad era degenerativa, que ya no tenía remedio. Ella caminaba cuando tenía 18 años. Ahora tiene 30 años y no puede hacerlo. Lleva cuatro sesiones con sus perros y sus caballos, porque dice que son de ella. En este tiempo la he visto con más equilibrio, tiene menos temblor. Ella me pide que la traiga, se siente mejor, y veo que le echa más ganas, se sube solita a la bicicleta y ya no necesita que la esté yo apurando. En el caballo no podía sola, tenían que ir cuidándola. Ahora la siento feliz”. Y sí, Cristy está montada en Cirujano. “Estoy bien feliz, sí, me ha servido esta terapia porque siento que he empezado a caminar un poco más y mejor. Me relaja estar arriba del caballo, me da gusto y seguridad. Ojalá y siempre estuviera aquí”.
Yareli Márquez está por cumplir 15 años de edad. Tiene retraso psicomotor, nació con ligamentos cortos, atrofiados, ha estado sometida a varias cirugías para que su mismo crecimiento vaya acorde al funcionamiento de sus ligamentos. No caminaba. En canino y equinoterapia lleva ya año y medio. En una charla breve durante su tratamiento dice estar feliz. “Me gusta estar con Gufy y con Dalia. Me estoy preparando porque tengo muchos deseos de bailar una moderna en la fiesta de mis 15 años y espero que Dalia, mi yegua, me lleve a la iglesia. Yareli se aleja junto con la terapeuta que va guiándola y que le ayuda poco a poco a ir tomando confianza, a que sus piernas adquieran fuerza y sus músculos tomen su tono.
El doctor Alarcón Osorio platica a MILENIO Semanal otro caso. Se trata del de Aída, una niña de cinco años de edad que padecía de ansiedad, timidez y autoestima baja. “Ella tiene un año con nosotros y ahora está en fase adelantada, toma la equinoterapia como equitación aplicada en fase deportiva. No tiene limitación. Mejoró bastante y la terapia la refuerza, ya que el caballo da una sensación de poder, al ser ella capaz de manejar un animal tan grande”.
A la distancia se ve a Chuchito, un niño de siete años que no tiene la mitad del brazo izquierdo ni la mitad de la pierna izquierda debido a una malformación congénita. Pero su estado anímico e intelectual es envidiable: corre con mucha habilidad, juega futbol en el equipo de su escuela y es uno de los mejores goleadores. Si uno lo mira montar a caballo o gobernar a un perro, se asombra de su ingenio.
Por ahí anda Ángel Daniel, también de siete años. Ese pequeño no tenía control de sus movimientos y babeaba abundantemente. A la fecha lleva ya 18 meses en zooterapia. Ahora habla y entiende mejor, aunque aún es difícil arrancarle una sonrisa. Pero cuando mira al perro Gufy o al caballo Cirujano va tras ellos ansioso, queriendo abrazarlos.
Lo mismo desearían hacer decenas de niños en lista de espera. El doctor Alarcón Osorio asegura que se trata de niños con problemas de aprendizaje, con parálisis cerebral, problemas de ansiedad, retraso psicomotor, rebeldía, niños que han sido atacados sexualmente y que por ello han sufrido trastornos. También se atiende a jóvenes con bulimia o anorexia. “En fin, es amplia la gama y todos se pueden acercar a nosotros. No tiene costo, sólo necesitamos certificado médico y ser felices”. En la terapia también trabajan la psicóloga Gabriela Lozana Ramírez y algunas licenciadas en educación especial, como Berenice Nájera Vela. A ellas también les ha cambiado la vida este proceso, pues no sólo los niños sino también los perros y los caballos les han movido fibras y sentimientos. El ambiente natural en donde se da esta terapia, al pie de árboles y montañas de Guerrero las invita, igual que a sus pacientes, a la libertad.
La terapia
Independientemente del padecimiento que tenga cada uno de los pequeños guerrerenses que acuden a canino y equinoterapia, la rutina es prácticamente la misma. El primer acercamiento es visual. A una distancia razonable la madre y el padre del menor piden a su pequeño que mire a la yegua María Bonita o al perro sabueso Gufy. En muchos casos las miradas se encuentran y comienza una relación poderosa; algunos niños incluso se inquietan y van hacia el animal para tocarlo. Otros son guiados por las manos de los policías, las psicólogas o las maestras en educación especial.
Mientras las manos y las miradas de los pequeños se pierden en las formas de María Bonita o de Gufy, se escucha música instrumental llevada por el viento hasta las montañas, pues el corazón de este centro terapéutico está enclavado justo en un pequeño cerro. Allí, para sorpresa y felicidad de los padres, sus niños pueden mirar al cielo azul mientras hacen ejercicios, unas veces sentados en el pasto, otras montados en la silla del caballo. Algunos necesitan compañía pra montar: mientras cabalgan, el terapeuta va moviendo y ejercitando las extremidades de los pequeños.
Sucede lo mismo con la caninoterapia: los niños juegan a tirarle la pelota a Gufy o lo guían subiendo las escaleras, ordenándole sentarse; ellos hacen lo mismo mientras un terapeuta ayuda a desarrollar los músculos del pequeño paciente. Después viene la gratificación para el animal en forma de una lluvia de caricias. El perro mueve la cola y el niño sonríe, aplaudiendo, radiante de felicidad.
miércoles, 16 de septiembre de 2009
C R I S I S ????
Recuerde respirar. Algunas veces cuando la gente tiene miedo o está muy contrariada deja de respirar. Cuando usted esté asustado o molesto, cierre los ojos y respire hondo y despacio varias veces hasta que se tranquilice. También pueden ayudar una caminata o hablar con un amigo íntimo.
Siempre que sea posible, espere antes de tomar decisiones importantes. Usted podrá pensar que un gran cambio le hará sentir mejor, pero eso no aliviará necesariamente el dolor. Dése tiempo para atravesar los momentos más agitados y hacer reajustes antes de tomar decisiones que afectarán el resto de su vida.
Simplifique su vida por algún tiempo. Haga una lista de las tareas de las cuales usted es responsable, como ocuparse de los niños, hacer las compras, enseñar en la escuela dominical o ir a trabajar. Luego mire la lista y vea cuales son las cosas absolutamente necesarias. ¿Hay algo que puede dejar de lado por un tiempo? ¿Hay algunas actividades de las cuales usted podría prescindir completamente?
Cuide su mente y su cuerpo. Coma alimentos saludables. Haga ejercicios con regularidad, aunque sea sólo una larga caminata cada día. El ejercicio le ayudará a combatir la depresión y también le ayudará a dormir mejor. Los masajes pueden también ayudar a aliviar la tensión y a reconfortarlo.
Evite el uso de alcohol y otras drogas. Estas sustancias podrían bloquear el dolor temporalmente, pero le impedirán curarse. Usted tiene que experimentar sus sufrimientos y mirar claramente su vida para recuperarse de la tragedia.
Tenga a mano el número telefónico de un buen amigo o amiga a quien llamar cuando se sienta abrumado o tenga un ataque de pánico.
Hable con un consejero, sacerdote, amigo, miembro de la familia u otros sobrevivientes acerca de lo que ha ocurrido. Es común querer hablar de su experiencia una y otra vez, y hacerlo le puede ayudar.
Comience a restaurar el orden en su mundo mediante el restablecimiento de las antiguas rutinas en el trabajo, el hogar o la escuela tanto como sea posible. Manténgase ocupado con labores que ocupen su mente, pero no se arroje a una actividad frenéticamente.
Haga preguntas. A usted podría preocuparle cual es la clase de asistencia que hay disponible, quien pagará sus viajes, gastos, y otras cuestiones relacionadas con compensación y seguros. Determine lo que se espera de usted en los días venideros a fin de que pueda planificar cualquier circunstancia nueva o de mucha tensión.
Hable con sus hijos, quienes con frecuencia son las víctimas invisibles, y asegúrese de que son parte de sus reacciones, actividades y planes. Hágalos participar en funerales y actos conmemorativos si ellos quieren hacerlo.
Organice y planifique la manera en que usted tratará con la prensa. Podría ayudar que incluya a la familia, amigos y otras víctimas o sobrevivientes en su proceso de planificación. Usted NO TIENE que hablar con la prensa. Usted es el que decide cuanto contacto tendrá con la prensa, si es que decide tenerlo. Todo contacto debe ser bajo las condiciones que usted ponga.
Procure la ayuda de un abogado de buena reputación si cree que necesita asesoramiento legal. Tome su tiempo para adoptar decisiones sobre arreglos con compañías de seguros, acciones legales y otros asuntos que tengan consecuencias a largo plazo.
Dependa de la gente en la que usted confía. Procure información, consejo y ayuda de ellos. Recuerde que aunque la mayor parte de la gente es honesta y digna de confianza, algunos individuos inescrupulosos tratarán de aprovecharse de las víctimas después de un desastre.
Si tiene problemas para dormir, evite hacer cosas que le contraríen antes de ir a acostarse. Designe 30 minutos en algún momento temprano del día para tener su “momento de aflicción.” No se acueste si no está cansado. Escriba sobre sus temores y pesadillas. Ponga música tranquila o grabaciones de relajación. Si todavía no puede dormir, no se enoje con usted mismo ni se preocupe porque no puede dormir. También puede descansar tendido en calma y oyendo música tranquilizadora o leyendo un buen libro. Si sus problemas para dormir persisten, sería aconsejable que vea a su médico.
Busque maneras de ayudar a otros, con cosas pequeñas, pues esto aliviará su propio sufrimiento.
Pida ayuda a su familia, amigos o profesionales cuando la necesite. Curar el dolor emocional y la pérdida de seres amados es parecido a curar su cuerpo tras una enfermedad o un accidente. Así como hay médicos y enfermeros entrenados para ayudar a curar el cuerpo, también hay profesionales que han sido entrenados para ayudarle a la gente a recuperarse de pérdidas y para tratar con dolores emocionales.
Piense en las cosas que le infunden esperanza. Haga una lista de estas cosas y recurra a ellas en los días malos
viernes, 28 de agosto de 2009
mi espos@ es un asperger?
martes, 18 de agosto de 2009
TIEMPOS MODERNOS.....NO DEJES DE LEERLO
Antes había respeto
Si, antes había respeto, temor de Dios, consideración por los demás, compasión, civismo, ética y tantos otros valores que se han ido perdiendo o transfigurando y degenerando que ahora lo que antes era considerado como malo es bueno, y lo bueno es malo; veamos:
La decadencia social se ve cada vez más acentuada conforme pasan las generaciones, en forma lenta pero continua, sutil pero persistente; nos estamos haciendo como sociedad y como planeta, más fríos, más crueles, insensibles, groseros, agresivos, impulcros, inconcientes, incivilizados, desordenados, irrespetuosos, intolerantes, pero sobre todo; cínicos y desvergonzados y esto se podría explicar con el análisis de cómo desde hace aproximadamente, entre cuarenta y cincuenta años; empezó esta falta de interés o descuido o como se llame, de cómo crecen y son “educados” los niños y jóvenes de hoy, que reciben cada vez más información de los medios que de nosotros, de la calle que de su casa, y por supuesto están creciendo con la idea de que el lenguaje espeluznante de los últimos tiempos es “NORMAL”, los ejecutados, del día, los encajuelados de hoy, los violados de ayer, los suicidios de mañana, los levantones de todos los días, los desaparecidos de siempre, son entre otras muchas; palabras que antes y siempre tendrían que causar pavor, y que sin embargo ahora son tan domesticas y naturales que es inaudito con que tolerancia y costumbre las manejamos.
Por otro lado y en ese mismo tenor, los muchachos, ya no saludan, ni al que llega ni cuando llegan; ni se despiden, ni piden permiso para entrar o salir, ni para pasar,(si les estorbas te arrollan antes que decir con permiso), bueno; si estornudas no te dicen “salud”, por qué?, para que?, que tiene de malo? Y por que lo tendría que hacer o dejar de hacer” argumentan.
Y es que simple y sencillamente, se los dejamos de enseñar, de pedir y hasta de exigir, que flojera nos da “el estar lidiando”, con muchachitos que por supuesto, ni quieren, ni les importa y creen que ni lo necesitan, ser educados y reformados. Antes nos enseñaban que las opiniones de los adultos eran importantes y respetadas, no importaba si los conocíamos o no, si eran nuestros familiares o no, tenían la autoridad moral solo por ser mayores de hacernos observaciones o reprendernos si cometíamos alguna falta, y también nos enseñaban a querer cuidar nuestra imagen y reputación, no nos atrevíamos a fumar o beber en público y menos delante de algún adulto, (aunque este fuera desconocido) y cuidábamos nuestra forma de hablar sin groserías ni vulgaridades en la calle, lugares públicos o transporte colectivo, por supuesto con esto nos hacían buscar la aprobación, el reconocimiento, el apoyo y hasta el amor de los adultos, y aprendimos que para conseguirlo se tenía que acondicionar nuestra actitud a un sinnúmero de reglas socio familiares, religiosas, políticas y de todo tipo, eso nos frenaba, nos inhibía pero finalmente nos protegía.
A nosotros los que ahora son “adultos mayores”, nos llenaron de innumerables “debes de” y “tienes que” y aunque nos parecía el colmo y no lo entendíamos, aprendimos a aspirar a determinada posición socio económica, eso nos hizo esforzarnos y desarrollarnos, entonces, no fue tan malo.
Ahora todo eso ya vale poco o nada, hemos hecho a nuestros hijos irrespetuosos y malagradecidos, ni siquiera valoran o agradecen que se les haya dado la vida. Son sumamente, extremada y excesivamente dependientes, los hemos convertido en parásitos, no saben hacer nada, no tienen oficio ni beneficio, los volvimos con nuestra tolerancia a sus majaderías, en casi delincuentes con anuencia paterna, veamos; nos retan, nos amenazan, nos chantajean y manipulan, nos dejan de hablar, o se hacen los enojados para que no les digamos nada, se nos plantan, nos contestan, nos retan y hasta llega a ver casos en que los padres son agredidos físicamente por mozalbetes irrespetuosos y mal nacidos, y todo esto a sucedido por facilitarles la vida y por supuesto nosotros como padres, ya no sabemos ni que pensar, ni que hacer, ni que sentir, aparte de tristeza e impotencia, y así hemos quedado; inmovilizados, bloqueados, no sabemos que hacer; y esto nos llena de culpas, resentimientos, inseguridad y temor, que son las razones por las sentimos que no alcanzaremos nuestra realización familiar, y sentimos que está en riesgo nuestra estabilidad personal y por supuesto el futuro de nuestros hijos y con el de la sociedad.
… ¡Y que se sientan orgullosos de ello!, es increíble.
Es evidente que tenemos que hacer algo, es imprecindible que hagamos un alto y nos replantemos nuestra forma de pensar, de actuar y de vivir, como individuos, en nuestro núcleo familiar, social y en nuestra comunidad, no podemos cruzarnos de brazos, tendremos que entender que o cambiamos o nos acabamos, por todo ello…
Acción es la palabra mágica, entonces, entendamos que…
Así, construimos nuestro presente, con las grabaciones, pensamientos y actitudes de todo nuestro pasado plagado de errores, de los que nos culpamos y culpamos a los demás.
Al resentirnos (sobretodo con nosotros mismos) nos hacemos la vida difícil, pues pretendemos juzgar y castigar nuestros errores en vez de corregirlos. De la misma manera, proyectamos hacia el futuro los errores de nuestra vida pasada, que nos causan penas, culpa, vergüenza y rencores, y nos hacen ver el futuro con temores, preocupación, ansiedad y desilusión.
Lo indicado para perdonar y olvidar nuestros errores del pasado será: revalorarnos, aceptarnos, apreciarnos y amarnos; aprender a vivir en el presente, saber que valemos.
Y recuerda…
Hay Cuatro cosas hay que no vuelven:
La flecha arrojada.
La palabra ya dicha.
La oportunidad desperdiciada.
La vida pasada".
lunes, 6 de julio de 2009
RE RELACIONANDONOS.....


Volvamos a hacer familia
Busca a tus padres, a tus hermanos y demás familiares, reconcíliate con quien te sientas enfadado y vuelvan a empezar.
Todos nos relacionamos en forma muy estrecha con los demás y solo podemos vivir en sociedad. No existe nadie que pueda vivir sin tener un íntimo contacto con los demás. Solamente en grupos, el hombre puede hacerle frente a la naturaleza y a la vida. Es paradójico entonces que le demos tan poca importancia a nuestra relación con los demás.
El grado de armonía en nuestras relaciones con los demás depende en mucho de la información que conozcamos de los motivos que otros tengan para pensar y comportarse de determinada manera y esto solo se puede lograr a través de la comunicación efectiva.
Para que la comunicación sea adecuada, es muy importante saber escuchar sin interrumpir, y esto solo se puede lograr si aprendemos a dialogar, pero ¿lo sabemos hacer?, veamos:
PARA DIALOGAR, ESCUCHAR PRIMERO,
PARA ENTABLAR UN DIALOGO SE REQUIERE ANTE TODO RECONOCER AL OTRO,
NO SE VALE CONDICIONAR EL DIALOGO
También es importante preguntar cuando existen dudas, y cerciorarnos de que los mensajes que emitimos han sido interpretados de acuerdo a la intención de los mismos.
El amor no basta para resolver las deficiencias en nuestra comunicación. Es preciso detectarlas, reconocerlas y tratar de ponerles remedio. Cabe hacer referencia a los distintos niveles en los que puede asentar el defecto de la comunicación: emisor, receptor, código y mensaje.
En cuanto al emisor cabe como defecto el expresarse con demasiada rapidez o el pensar que el otro/a entenderán lo que decimos y resulta que estamos omitiendo datos esenciales para ser comprendidos. La timidez, la introversión, la explosividad o la ansiedad, la tendencia a la histeria y otros rasgos defectuosos de nuestra personalidad pueden traicionarnos y –sin saberlo- modificar el mensaje que deseemos enviar a nuestro interlocutor.
Por parte del receptor lo que frecuentemente sucede es que se interpreta lo recibido como distinto de lo que se nos quería decir. Suele suceder cuando sufrimos, como en el caso anterior, susceptibilidad, narcisismo, tendencia a la paranoia, etc. No debemos olvidar que como dijo el filósofo lo que se recibe se hace al modo del recipiente. Pero ese personalismo es bueno siempre que lo conozcamos y que no deforme de modo sustancial el mensaje que nos llega.
Entre personas que utilizan idiomas distintos y no conocidos no cabe el entendimiento. Igualmente dos aparatos dispuestos para la comunicación requieren estar sintonizados en la misma frecuencia.
Resultando tan claro todo esto parece mentira que lo olvidemos con tanta frecuencia en la comunicación interpersonal. Y así tienen lugar esos diálogos de sordos más propios de un chiste que de la vida misma.
Eso es lo que ocurre cuando no consideramos el código utilizado en nuestra comunicación, bien sea como emisor o como receptor. Qué diferente resulta el significado de lo que decimos según la utilización, cuando nos expresamos, del indicativo, del vocativo o del imperativo como tonos modales.
Por último hay que valorar las anomalías derivadas del propio mensaje, del concepto , que queremos hacer llegar. Aquí entran de lleno las llamadas atribuciones que derivan de lo que para nosotros significa una palabra, un concepto, un gesto o una conducta en razón de lo vivido y aprendido a lo largo de nuestra vida.
Al considerar y registrar estos factores nuestra comunicación intelectual y afectiva ganará sin duda.
A veces será preciso acudir a un experto en la materia (médico, psiquiatra, psicólogo, orientador, etc.). Otras, se requerirá un estudio personal dirigido por alguien que ponga sentido común, tiempo y cariño al ayudarnos. Y finalmente –será lo ordinario- bastará con el propio empeño personal para bien entender y ser entendido.
La buena comunicación es principio y expresión de caridad que lleva a vivir mejor y más amorosamente en la medida en que llegue a ser más correcta, realista y generosa. Pongamos empeño.
Para comunicarnos eficazmente debemos hablar a través de nuestras emociones positivas, eliminemos de nuestro lenguaje palabras ofensivas, vulgares, soeces, y altisonantes; evitemos a toda costa los insultos, la critica, la calumnia, los chismes, y la murmuración.
Si no tenemos algo amable que decir, es mejor quedarnos callados, las palabras no rompen huesos, pero hieren igual.
Al comunicarnos, eliminemos las quejas, los reproches y los lamentos: no debemos estar a la defensiva, y hay que aceptar a las personas como son y sin juzgarlas; démosle a los demás aceptación; no consejos, corrección o regaños. Para demostrar respeto, seguridad y magnetismo es conveniente acostumbrarnos a llamar a la gente por su nombre (no por apodos, títulos o apellidos), al saludar estrechemos la mano de la gente con firmeza y gusto, y al soltarla, deslicemos suavemente nuestros dedos, (no como si quemara o diera toques). Al abrazar,
martes, 23 de junio de 2009
Perfil del niño con Asperger
La incidencia de este trastorno es mayor que la del autismo y se estima en uno por cada 250 niños nacidos vivos, es un trastorno muy común pero muy desconocido.
Estos niños pueden tener : -



