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miércoles 16 de septiembre de 2009
C R I S I S ????
Recuerde respirar. Algunas veces cuando la gente tiene miedo o está muy contrariada deja de respirar. Cuando usted esté asustado o molesto, cierre los ojos y respire hondo y despacio varias veces hasta que se tranquilice. También pueden ayudar una caminata o hablar con un amigo íntimo.
Siempre que sea posible, espere antes de tomar decisiones importantes. Usted podrá pensar que un gran cambio le hará sentir mejor, pero eso no aliviará necesariamente el dolor. Dése tiempo para atravesar los momentos más agitados y hacer reajustes antes de tomar decisiones que afectarán el resto de su vida.
Simplifique su vida por algún tiempo. Haga una lista de las tareas de las cuales usted es responsable, como ocuparse de los niños, hacer las compras, enseñar en la escuela dominical o ir a trabajar. Luego mire la lista y vea cuales son las cosas absolutamente necesarias. ¿Hay algo que puede dejar de lado por un tiempo? ¿Hay algunas actividades de las cuales usted podría prescindir completamente?
Cuide su mente y su cuerpo. Coma alimentos saludables. Haga ejercicios con regularidad, aunque sea sólo una larga caminata cada día. El ejercicio le ayudará a combatir la depresión y también le ayudará a dormir mejor. Los masajes pueden también ayudar a aliviar la tensión y a reconfortarlo.
Evite el uso de alcohol y otras drogas. Estas sustancias podrían bloquear el dolor temporalmente, pero le impedirán curarse. Usted tiene que experimentar sus sufrimientos y mirar claramente su vida para recuperarse de la tragedia.
Tenga a mano el número telefónico de un buen amigo o amiga a quien llamar cuando se sienta abrumado o tenga un ataque de pánico.
Hable con un consejero, sacerdote, amigo, miembro de la familia u otros sobrevivientes acerca de lo que ha ocurrido. Es común querer hablar de su experiencia una y otra vez, y hacerlo le puede ayudar.
Comience a restaurar el orden en su mundo mediante el restablecimiento de las antiguas rutinas en el trabajo, el hogar o la escuela tanto como sea posible. Manténgase ocupado con labores que ocupen su mente, pero no se arroje a una actividad frenéticamente.
Haga preguntas. A usted podría preocuparle cual es la clase de asistencia que hay disponible, quien pagará sus viajes, gastos, y otras cuestiones relacionadas con compensación y seguros. Determine lo que se espera de usted en los días venideros a fin de que pueda planificar cualquier circunstancia nueva o de mucha tensión.
Hable con sus hijos, quienes con frecuencia son las víctimas invisibles, y asegúrese de que son parte de sus reacciones, actividades y planes. Hágalos participar en funerales y actos conmemorativos si ellos quieren hacerlo.
Organice y planifique la manera en que usted tratará con la prensa. Podría ayudar que incluya a la familia, amigos y otras víctimas o sobrevivientes en su proceso de planificación. Usted NO TIENE que hablar con la prensa. Usted es el que decide cuanto contacto tendrá con la prensa, si es que decide tenerlo. Todo contacto debe ser bajo las condiciones que usted ponga.
Procure la ayuda de un abogado de buena reputación si cree que necesita asesoramiento legal. Tome su tiempo para adoptar decisiones sobre arreglos con compañías de seguros, acciones legales y otros asuntos que tengan consecuencias a largo plazo.
Dependa de la gente en la que usted confía. Procure información, consejo y ayuda de ellos. Recuerde que aunque la mayor parte de la gente es honesta y digna de confianza, algunos individuos inescrupulosos tratarán de aprovecharse de las víctimas después de un desastre.
Si tiene problemas para dormir, evite hacer cosas que le contraríen antes de ir a acostarse. Designe 30 minutos en algún momento temprano del día para tener su “momento de aflicción.” No se acueste si no está cansado. Escriba sobre sus temores y pesadillas. Ponga música tranquila o grabaciones de relajación. Si todavía no puede dormir, no se enoje con usted mismo ni se preocupe porque no puede dormir. También puede descansar tendido en calma y oyendo música tranquilizadora o leyendo un buen libro. Si sus problemas para dormir persisten, sería aconsejable que vea a su médico.
Busque maneras de ayudar a otros, con cosas pequeñas, pues esto aliviará su propio sufrimiento.
Pida ayuda a su familia, amigos o profesionales cuando la necesite. Curar el dolor emocional y la pérdida de seres amados es parecido a curar su cuerpo tras una enfermedad o un accidente. Así como hay médicos y enfermeros entrenados para ayudar a curar el cuerpo, también hay profesionales que han sido entrenados para ayudarle a la gente a recuperarse de pérdidas y para tratar con dolores emocionales.
Piense en las cosas que le infunden esperanza. Haga una lista de estas cosas y recurra a ellas en los días malos
viernes 28 de agosto de 2009
mi espos@ es un asperger?
martes 18 de agosto de 2009
TIEMPOS MODERNOS.....NO DEJES DE LEERLO
Antes había respeto
Si, antes había respeto, temor de Dios, consideración por los demás, compasión, civismo, ética y tantos otros valores que se han ido perdiendo o transfigurando y degenerando que ahora lo que antes era considerado como malo es bueno, y lo bueno es malo; veamos:
La decadencia social se ve cada vez más acentuada conforme pasan las generaciones, en forma lenta pero continua, sutil pero persistente; nos estamos haciendo como sociedad y como planeta, más fríos, más crueles, insensibles, groseros, agresivos, impulcros, inconcientes, incivilizados, desordenados, irrespetuosos, intolerantes, pero sobre todo; cínicos y desvergonzados y esto se podría explicar con el análisis de cómo desde hace aproximadamente, entre cuarenta y cincuenta años; empezó esta falta de interés o descuido o como se llame, de cómo crecen y son “educados” los niños y jóvenes de hoy, que reciben cada vez más información de los medios que de nosotros, de la calle que de su casa, y por supuesto están creciendo con la idea de que el lenguaje espeluznante de los últimos tiempos es “NORMAL”, los ejecutados, del día, los encajuelados de hoy, los violados de ayer, los suicidios de mañana, los levantones de todos los días, los desaparecidos de siempre, son entre otras muchas; palabras que antes y siempre tendrían que causar pavor, y que sin embargo ahora son tan domesticas y naturales que es inaudito con que tolerancia y costumbre las manejamos.
Por otro lado y en ese mismo tenor, los muchachos, ya no saludan, ni al que llega ni cuando llegan; ni se despiden, ni piden permiso para entrar o salir, ni para pasar,(si les estorbas te arrollan antes que decir con permiso), bueno; si estornudas no te dicen “salud”, por qué?, para que?, que tiene de malo? Y por que lo tendría que hacer o dejar de hacer” argumentan.
Y es que simple y sencillamente, se los dejamos de enseñar, de pedir y hasta de exigir, que flojera nos da “el estar lidiando”, con muchachitos que por supuesto, ni quieren, ni les importa y creen que ni lo necesitan, ser educados y reformados. Antes nos enseñaban que las opiniones de los adultos eran importantes y respetadas, no importaba si los conocíamos o no, si eran nuestros familiares o no, tenían la autoridad moral solo por ser mayores de hacernos observaciones o reprendernos si cometíamos alguna falta, y también nos enseñaban a querer cuidar nuestra imagen y reputación, no nos atrevíamos a fumar o beber en público y menos delante de algún adulto, (aunque este fuera desconocido) y cuidábamos nuestra forma de hablar sin groserías ni vulgaridades en la calle, lugares públicos o transporte colectivo, por supuesto con esto nos hacían buscar la aprobación, el reconocimiento, el apoyo y hasta el amor de los adultos, y aprendimos que para conseguirlo se tenía que acondicionar nuestra actitud a un sinnúmero de reglas socio familiares, religiosas, políticas y de todo tipo, eso nos frenaba, nos inhibía pero finalmente nos protegía.
A nosotros los que ahora son “adultos mayores”, nos llenaron de innumerables “debes de” y “tienes que” y aunque nos parecía el colmo y no lo entendíamos, aprendimos a aspirar a determinada posición socio económica, eso nos hizo esforzarnos y desarrollarnos, entonces, no fue tan malo.
Ahora todo eso ya vale poco o nada, hemos hecho a nuestros hijos irrespetuosos y malagradecidos, ni siquiera valoran o agradecen que se les haya dado la vida. Son sumamente, extremada y excesivamente dependientes, los hemos convertido en parásitos, no saben hacer nada, no tienen oficio ni beneficio, los volvimos con nuestra tolerancia a sus majaderías, en casi delincuentes con anuencia paterna, veamos; nos retan, nos amenazan, nos chantajean y manipulan, nos dejan de hablar, o se hacen los enojados para que no les digamos nada, se nos plantan, nos contestan, nos retan y hasta llega a ver casos en que los padres son agredidos físicamente por mozalbetes irrespetuosos y mal nacidos, y todo esto a sucedido por facilitarles la vida y por supuesto nosotros como padres, ya no sabemos ni que pensar, ni que hacer, ni que sentir, aparte de tristeza e impotencia, y así hemos quedado; inmovilizados, bloqueados, no sabemos que hacer; y esto nos llena de culpas, resentimientos, inseguridad y temor, que son las razones por las sentimos que no alcanzaremos nuestra realización familiar, y sentimos que está en riesgo nuestra estabilidad personal y por supuesto el futuro de nuestros hijos y con el de la sociedad.
… ¡Y que se sientan orgullosos de ello!, es increíble.
Es evidente que tenemos que hacer algo, es imprecindible que hagamos un alto y nos replantemos nuestra forma de pensar, de actuar y de vivir, como individuos, en nuestro núcleo familiar, social y en nuestra comunidad, no podemos cruzarnos de brazos, tendremos que entender que o cambiamos o nos acabamos, por todo ello…
Acción es la palabra mágica, entonces, entendamos que…
Así, construimos nuestro presente, con las grabaciones, pensamientos y actitudes de todo nuestro pasado plagado de errores, de los que nos culpamos y culpamos a los demás.
Al resentirnos (sobretodo con nosotros mismos) nos hacemos la vida difícil, pues pretendemos juzgar y castigar nuestros errores en vez de corregirlos. De la misma manera, proyectamos hacia el futuro los errores de nuestra vida pasada, que nos causan penas, culpa, vergüenza y rencores, y nos hacen ver el futuro con temores, preocupación, ansiedad y desilusión.
Lo indicado para perdonar y olvidar nuestros errores del pasado será: revalorarnos, aceptarnos, apreciarnos y amarnos; aprender a vivir en el presente, saber que valemos.
Y recuerda…
Hay Cuatro cosas hay que no vuelven:
La flecha arrojada.
La palabra ya dicha.
La oportunidad desperdiciada.
La vida pasada".
lunes 6 de julio de 2009
RE RELACIONANDONOS.....


Volvamos a hacer familia
Busca a tus padres, a tus hermanos y demás familiares, reconcíliate con quien te sientas enfadado y vuelvan a empezar.
Todos nos relacionamos en forma muy estrecha con los demás y solo podemos vivir en sociedad. No existe nadie que pueda vivir sin tener un íntimo contacto con los demás. Solamente en grupos, el hombre puede hacerle frente a la naturaleza y a la vida. Es paradójico entonces que le demos tan poca importancia a nuestra relación con los demás.
El grado de armonía en nuestras relaciones con los demás depende en mucho de la información que conozcamos de los motivos que otros tengan para pensar y comportarse de determinada manera y esto solo se puede lograr a través de la comunicación efectiva.
Para que la comunicación sea adecuada, es muy importante saber escuchar sin interrumpir, y esto solo se puede lograr si aprendemos a dialogar, pero ¿lo sabemos hacer?, veamos:
PARA DIALOGAR, ESCUCHAR PRIMERO,
PARA ENTABLAR UN DIALOGO SE REQUIERE ANTE TODO RECONOCER AL OTRO,
NO SE VALE CONDICIONAR EL DIALOGO
También es importante preguntar cuando existen dudas, y cerciorarnos de que los mensajes que emitimos han sido interpretados de acuerdo a la intención de los mismos.
El amor no basta para resolver las deficiencias en nuestra comunicación. Es preciso detectarlas, reconocerlas y tratar de ponerles remedio. Cabe hacer referencia a los distintos niveles en los que puede asentar el defecto de la comunicación: emisor, receptor, código y mensaje.
En cuanto al emisor cabe como defecto el expresarse con demasiada rapidez o el pensar que el otro/a entenderán lo que decimos y resulta que estamos omitiendo datos esenciales para ser comprendidos. La timidez, la introversión, la explosividad o la ansiedad, la tendencia a la histeria y otros rasgos defectuosos de nuestra personalidad pueden traicionarnos y –sin saberlo- modificar el mensaje que deseemos enviar a nuestro interlocutor.
Por parte del receptor lo que frecuentemente sucede es que se interpreta lo recibido como distinto de lo que se nos quería decir. Suele suceder cuando sufrimos, como en el caso anterior, susceptibilidad, narcisismo, tendencia a la paranoia, etc. No debemos olvidar que como dijo el filósofo lo que se recibe se hace al modo del recipiente. Pero ese personalismo es bueno siempre que lo conozcamos y que no deforme de modo sustancial el mensaje que nos llega.
Entre personas que utilizan idiomas distintos y no conocidos no cabe el entendimiento. Igualmente dos aparatos dispuestos para la comunicación requieren estar sintonizados en la misma frecuencia.
Resultando tan claro todo esto parece mentira que lo olvidemos con tanta frecuencia en la comunicación interpersonal. Y así tienen lugar esos diálogos de sordos más propios de un chiste que de la vida misma.
Eso es lo que ocurre cuando no consideramos el código utilizado en nuestra comunicación, bien sea como emisor o como receptor. Qué diferente resulta el significado de lo que decimos según la utilización, cuando nos expresamos, del indicativo, del vocativo o del imperativo como tonos modales.
Por último hay que valorar las anomalías derivadas del propio mensaje, del concepto , que queremos hacer llegar. Aquí entran de lleno las llamadas atribuciones que derivan de lo que para nosotros significa una palabra, un concepto, un gesto o una conducta en razón de lo vivido y aprendido a lo largo de nuestra vida.
Al considerar y registrar estos factores nuestra comunicación intelectual y afectiva ganará sin duda.
A veces será preciso acudir a un experto en la materia (médico, psiquiatra, psicólogo, orientador, etc.). Otras, se requerirá un estudio personal dirigido por alguien que ponga sentido común, tiempo y cariño al ayudarnos. Y finalmente –será lo ordinario- bastará con el propio empeño personal para bien entender y ser entendido.
La buena comunicación es principio y expresión de caridad que lleva a vivir mejor y más amorosamente en la medida en que llegue a ser más correcta, realista y generosa. Pongamos empeño.
Para comunicarnos eficazmente debemos hablar a través de nuestras emociones positivas, eliminemos de nuestro lenguaje palabras ofensivas, vulgares, soeces, y altisonantes; evitemos a toda costa los insultos, la critica, la calumnia, los chismes, y la murmuración.
Si no tenemos algo amable que decir, es mejor quedarnos callados, las palabras no rompen huesos, pero hieren igual.
Al comunicarnos, eliminemos las quejas, los reproches y los lamentos: no debemos estar a la defensiva, y hay que aceptar a las personas como son y sin juzgarlas; démosle a los demás aceptación; no consejos, corrección o regaños. Para demostrar respeto, seguridad y magnetismo es conveniente acostumbrarnos a llamar a la gente por su nombre (no por apodos, títulos o apellidos), al saludar estrechemos la mano de la gente con firmeza y gusto, y al soltarla, deslicemos suavemente nuestros dedos, (no como si quemara o diera toques). Al abrazar,
martes 23 de junio de 2009
Perfil del niño con Asperger
La incidencia de este trastorno es mayor que la del autismo y se estima en uno por cada 250 niños nacidos vivos, es un trastorno muy común pero muy desconocido.
Estos niños pueden tener : -
lunes 8 de junio de 2009
Terapia Neural



La regulación en este sistema nervioso vegetativo, inyectando la procaína en diferentes partes del cuerpo (puntos dolorosos, cicatrices, ganglios, etc.), nos permite recuperar mejor la fuerza vital y el equilibrio armónico de la salud.
La Terapia Neural es una de las prácticas médicas que expresan una manera de entender la vida y la salud diferente a la de la medicina facultativa u ortodoxa.
Desde la Terapia Neural se entiende al ser humano como un sistema complejo y termodinámicamente abierto, con capacidad de auto-eco-organización y por lo tanto de autocuración. Un sistema que se encuentra en relación directa con todos los demás constituyentes de la Vida y con su totalidad. La Vida es todo lo que artificialmente hemos fragmentado; sociedad, Naturaleza, Universo son una sola cosa.
La Terapia Neural consiste en hacer aplicaciones con procaína a bajas concentraciones en puntos específicos del cuerpo, la cual por vía neural (entre otras) impulsa a cada ser (mente, cuerpo y espíritu a la vez) a encontrar su propio orden, es decir, a sanarse a sí mismo.
La procaína actúa como un impulso inespecífico para cada cuerpo, y su lugar de aplicación depende de la historia de vida del enfermo. Su carácter inespecífico permite un diálogo respetuoso con el cuerpo, en la medida en que el mismo organismo va recordando injurias pasadas y buscando nuevos órdenes.
Respetando la singularidad de cada uno, la Terapia Neural no se relaciona con enfermedades o diagnósticos, sino con seres humanos únicos y capaces, que se encuentran en un paso trascendental de su proceso vital de aprendizaje. Y reconociendo la sabiduría de la vida presente en cada persona, posibilita la reinvención de seres más concientes y responsables de su existencia y la del Universo; de seres más felices y más libres.
Por lo tanto, la Terapia Neural permite que quienes se encuentran, se acompañen amorosa y respetuosamente, en un intento solidario por sentir y entender la vida juntos.
Comienza con una conversación biográfica, en la que:
Se escucha, se relaciona, se siente, se intuye...
Se tiene en cuenta especialmente la historia del malestar presente con todas sus relaciones, así como toda la historia que se recuerde, sin tener en cuenta ninguna separación (entre lo físico, lo mental, lo emocional...), sin excluir nada, y en general, sin modelos predeterminados y con los menos prejuicios posibles...
Se confía en la percepción y en la palabra del otro, y en la intuición de uno mismo...
Luego se aplican las agujas con Procaina en sitios específicos del Sistema Nervioso, de acuerdo a la historia relatada
Se siente, se palpa, se aplica...
Se espera...
En el segundo encuentro...
Escuchan juntos lo que el cuerpo, que es sabiduría, ha dicho, a través de las reacciones, las sensaciones nuevas, los recuerdos, los sueños, el estado de ánimo, y las modificaciones y permanencias de los malestares...
Se está atento a las relaciones entre lo sentido y sucedido después de la primera consulta, y las injurias pasadas...
Así se deciden los puntos de la siguiente aplicación
Se espera...
Y así continua el encuentro (o se termina, que es otra manera de continuar...), en este diálogo con la Vida sabia y misteriosa que se expresa en el cuerpo y en este acompañándoNOS...
La aplicación:
Se utiliza Procaina (0.5 - 1% en solución fisiológica isotónica)
Se aplica intradérmica o en ganglios o plexos nerviosos
Con agujas de variables dimensiones y calibres dependiendo del lugar de aplicación
La explicación:
Las respuestas y los cambios que van sucediendo con la Terapia Neural no se pueden explicar totalmente desde la racionalidad mecanicista ni médica ortodoxa. Los avances de la nueva ciencia respaldan su hacer y permiten explicarla mejor, aunque no hay aun explicaciones completas.
Hay una explicación tradicional de la Terapia Neural, la de la Terapia Segmentaria y Campo Interferente, que aunque es parte de su historia, no se sostiene en la práctica y se aleja de su concepción.
Hay otras explicaciones posibles:
Los avances de la Física Cuántica, la Termodinámica, la Biocibernética, la Neurobiología, permiten entender parte de lo que sucede al hacer Terapia Neural, y desde la mirada científica constatar que es posible que suceda.
La comprensión del cambio de Paradigmas en el que se encuentra nuestra sociedad y el acercamiento al Paradigma Biocéntrico, nos permite intentar maneras diferentes y propias de entender la Terapia Neural.
La vivencia de la Terapia Neural prescinde de cualquier explicación. Se acepta respetuosamente el misterio y se agradece humildemente el milagro.


