miércoles, 7 de enero de 2015

PELIGRA TU MATRIMONIO???? RESCATALO¡¡¡¡



TUS PROBLEMAS DE PAREJA NO TIENEN PORQUE DESTRUIR A TU FAMILIA

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martes, 18 de agosto de 2009

TIEMPOS MODERNOS.....NO DEJES DE LEERLO

EL TIEMPO PASA Y LAS PAREJAS TAMBIEN SE DESGASTAN



Antes había respeto
Si, antes había respeto, temor de Dios, consideración por los demás, compasión, civismo, ética y tantos otros valores que se han ido perdiendo o transfigurando y degenerando que ahora lo que antes era considerado como malo es bueno, y lo bueno es malo; veamos:
La decadencia social se ve cada vez más acentuada conforme pasan las generaciones, en forma lenta pero continua, sutil pero persistente; nos estamos haciendo como sociedad y como planeta, más fríos, más crueles, insensibles, groseros, agresivos, impulcros, inconcientes, incivilizados, desordenados, irrespetuosos, intolerantes, pero sobre todo; cínicos y desvergonzados y esto se podría explicar con el análisis de cómo desde hace aproximadamente, entre cuarenta y cincuenta años; empezó esta falta de interés o descuido o como se llame, de cómo crecen y son “educados” los niños y jóvenes de hoy, que reciben cada vez más información de los medios que de nosotros, de la calle que de su casa, y por supuesto están creciendo con la idea de que el lenguaje espeluznante de los últimos tiempos es “NORMAL”, los ejecutados, del día, los encajuelados de hoy, los violados de ayer, los suicidios de mañana, los levantones de todos los días, los desaparecidos de siempre, son entre otras muchas; palabras que antes y siempre tendrían que causar pavor, y que sin embargo ahora son tan domesticas y naturales que es inaudito con que tolerancia y costumbre las manejamos.

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Por otro lado y en ese mismo tenor, los muchachos, ya no saludan, ni al que llega ni cuando llegan; ni se despiden, ni piden permiso para entrar o salir, ni para pasar,(si les estorbas te arrollan antes que decir con permiso), bueno; si estornudas no te dicen “salud”, por qué?, para que?, que tiene de malo? Y por que lo tendría que hacer o dejar de hacer” argumentan.
Y es que simple y sencillamente, se los dejamos de enseñar, de pedir y hasta de exigir, que flojera nos da “el estar lidiando”, con muchachitos que por supuesto, ni quieren, ni les importa y creen que ni lo necesitan, ser educados y reformados. Antes nos enseñaban que las opiniones de los adultos eran importantes y respetadas, no importaba si los conocíamos o no, si eran nuestros familiares o no, tenían la autoridad moral solo por ser mayores de hacernos observaciones o reprendernos si cometíamos alguna falta, y también nos enseñaban a querer cuidar nuestra imagen y reputación, no nos atrevíamos a fumar o beber en público y menos delante de algún adulto, (aunque este fuera desconocido) y cuidábamos nuestra forma de hablar sin groserías ni vulgaridades en la calle, lugares públicos o transporte colectivo, por supuesto con esto nos hacían buscar la aprobación, el reconocimiento, el apoyo y hasta el amor de los adultos, y aprendimos que para conseguirlo se tenía que acondicionar nuestra actitud a un sinnúmero de reglas socio familiares, religiosas, políticas y de todo tipo, eso nos frenaba, nos inhibía pero finalmente nos protegía.
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A nosotros los que ahora son “adultos mayores”, nos llenaron de innumerables “debes de” y “tienes que” y aunque nos parecía el colmo y no lo entendíamos, aprendimos a aspirar a determinada posición socio económica, eso nos hizo esforzarnos y desarrollarnos, entonces, no fue tan malo.
Ahora todo eso ya vale poco o nada, hemos hecho a nuestros hijos irrespetuosos y malagradecidos, ni siquiera valoran o agradecen que se les haya dado la vida. Son sumamente, extremada y excesivamente dependientes, los hemos convertido en parásitos, no saben hacer nada, no tienen oficio ni beneficio, los volvimos con nuestra tolerancia a sus majaderías, en casi delincuentes con anuencia paterna, veamos; nos retan, nos amenazan, nos chantajean y manipulan, nos dejan de hablar, o se hacen los enojados para que no les digamos nada, se nos plantan, nos contestan, nos retan y hasta llega a ver casos en que los padres son agredidos físicamente por mozalbetes irrespetuosos y mal nacidos, y todo esto a sucedido por facilitarles la vida y por supuesto nosotros como padres, ya no sabemos ni que pensar, ni que hacer, ni que sentir, aparte de tristeza e impotencia, y así hemos quedado; inmovilizados, bloqueados, no sabemos que hacer; y esto nos llena de culpas, resentimientos, inseguridad y temor, que son las razones por las sentimos que no alcanzaremos nuestra realización familiar, y sentimos que está en riesgo nuestra estabilidad personal y por supuesto el futuro de nuestros hijos y con el de la sociedad.
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… ¡Y que se sientan orgullosos de ello!, es increíble.
Es evidente que tenemos que hacer algo, es imprecindible que hagamos un alto y nos replantemos nuestra forma de pensar, de actuar y de vivir, como individuos, en nuestro núcleo familiar, social y en nuestra comunidad, no podemos cruzarnos de brazos, tendremos que entender que o cambiamos o nos acabamos, por todo ello…




Acción es la palabra mágica, entonces, entendamos que…
Así, construimos nuestro presente, con las grabaciones, pensamientos y actitudes de todo nuestro pasado plagado de errores, de los que nos culpamos y culpamos a los demás.
Al resentirnos (sobretodo con nosotros mismos) nos hacemos la vida difícil, pues pretendemos juzgar y castigar nuestros errores en vez de corregirlos. De la misma manera, proyectamos hacia el futuro los errores de nuestra vida pasada, que nos causan penas, culpa, vergüenza y rencores, y nos hacen ver el futuro con temores, preocupación, ansiedad y desilusión.
Lo indicado para perdonar y olvidar nuestros errores del pasado será: revalorarnos, aceptarnos, apreciarnos y amarnos; aprender a vivir en el presente, saber que valemos.



Y recuerda…
Hay Cuatro cosas hay que no vuelven:
La flecha arrojada.
La palabra ya dicha.
La oportunidad desperdiciada.
La vida pasada".



lunes, 6 de julio de 2009

RE RELACIONANDONOS.....




Re- relacionándonos


Volvamos a hacer familia
Busca a tus padres, a tus hermanos y demás familiares, reconcíliate con quien te sientas enfadado y vuelvan a empezar.








Todos nos relacionamos en forma muy estrecha con los demás y solo podemos vivir en sociedad. No existe nadie que pueda vivir sin tener un íntimo contacto con los demás. Solamente en grupos, el hombre puede hacerle frente a la naturaleza y a la vida. Es paradójico entonces que le demos tan poca importancia a nuestra relación con los demás.

El grado de armonía en nuestras relaciones con los demás depende en mucho de la información que conozcamos de los motivos que otros tengan para pensar y comportarse de determinada manera y esto solo se puede lograr a través de la comunicación efectiva.

Para que la comunicación sea adecuada, es muy importante saber escuchar sin interrumpir, y esto solo se puede lograr si aprendemos a dialogar, pero ¿lo sabemos hacer?, veamos:



PARA DIALOGAR, ESCUCHAR PRIMERO,



DESPUÉS ESCUCHAR.
PARA ENTABLAR UN DIALOGO SE REQUIERE ANTE TODO RECONOCER AL OTRO,



AL INTERLOCUTOR,



PERO NO LO HEMOS SABIDO HACER,



NO BASTA LLAMAR AL OTRO POR SU NOMBRE,



SINO RECONOCERLO POR LO QUE ES.
NO SE VALE CONDICIONAR EL DIALOGO



A LA VOLUNTAD DE UNO DE LOS INTERLOCUTORES,



AVANCEMOS HASTA EL GRADO DE QUE EL DIALOGO



NO SEA UN EVENTO ESPECIAL,



SINO UN ESTILO PERMANENTE DE HACER VIDA.




También es importante preguntar cuando existen dudas, y cerciorarnos de que los mensajes que emitimos han sido interpretados de acuerdo a la intención de los mismos.



Por supuesto entra en juego nuestra capacidad de empatía, de hacernos similares a los demás, para aceptarlos y comprenderlos y de esa manera hablar también de lo que a los otros les gusta e interesa.


El amor no basta para resolver las deficiencias en nuestra comunicación. Es preciso detectarlas, reconocerlas y tratar de ponerles remedio. Cabe hacer referencia a los distintos niveles en los que puede asentar el defecto de la comunicación: emisor, receptor, código y mensaje.



Pues manos a la obra y abordemos, las diferentes posibilidades que se dan en la vida misma.
En cuanto al emisor cabe como defecto el expresarse con demasiada rapidez o el pensar que el otro/a entenderán lo que decimos y resulta que estamos omitiendo datos esenciales para ser comprendidos. La timidez, la introversión, la explosividad o la ansiedad, la tendencia a la histeria y otros rasgos defectuosos de nuestra personalidad pueden traicionarnos y –sin saberlo- modificar el mensaje que deseemos enviar a nuestro interlocutor.

Por parte del receptor lo que frecuentemente sucede es que se interpreta lo recibido como distinto de lo que se nos quería decir. Suele suceder cuando sufrimos, como en el caso anterior, susceptibilidad, narcisismo, tendencia a la paranoia, etc. No debemos olvidar que como dijo el filósofo lo que se recibe se hace al modo del recipiente. Pero ese personalismo es bueno siempre que lo conozcamos y que no deforme de modo sustancial el mensaje que nos llega.
Entre personas que utilizan idiomas distintos y no conocidos no cabe el entendimiento. Igualmente dos aparatos dispuestos para la comunicación requieren estar sintonizados en la misma frecuencia.
Resultando tan claro todo esto parece mentira que lo olvidemos con tanta frecuencia en la comunicación interpersonal. Y así tienen lugar esos diálogos de sordos más propios de un chiste que de la vida misma.

Eso es lo que ocurre cuando no consideramos el código utilizado en nuestra comunicación, bien sea como emisor o como receptor. Qué diferente resulta el significado de lo que decimos según la utilización, cuando nos expresamos, del indicativo, del vocativo o del imperativo como tonos modales.
Por último hay que valorar las anomalías derivadas del propio mensaje, del concepto , que queremos hacer llegar. Aquí entran de lleno las llamadas atribuciones que derivan de lo que para nosotros significa una palabra, un concepto, un gesto o una conducta en razón de lo vivido y aprendido a lo largo de nuestra vida.
Al considerar y registrar estos factores nuestra comunicación intelectual y afectiva ganará sin duda.
A veces será preciso acudir a un experto en la materia (médico, psiquiatra, psicólogo, orientador, etc.). Otras, se requerirá un estudio personal dirigido por alguien que ponga sentido común, tiempo y cariño al ayudarnos. Y finalmente –será lo ordinario- bastará con el propio empeño personal para bien entender y ser entendido.
La buena comunicación es principio y expresión de caridad que lleva a vivir mejor y más amorosamente en la medida en que llegue a ser más correcta, realista y generosa. Pongamos empeño.



¡Nos va mucho en ello!

Para comunicarnos eficazmente debemos hablar a través de nuestras emociones positivas, eliminemos de nuestro lenguaje palabras ofensivas, vulgares, soeces, y altisonantes; evitemos a toda costa los insultos, la critica, la calumnia, los chismes, y la murmuración.

Si no tenemos algo amable que decir, es mejor quedarnos callados, las palabras no rompen huesos, pero hieren igual.



Al comunicarnos, eliminemos las quejas, los reproches y los lamentos: no debemos estar a la defensiva, y hay que aceptar a las personas como son y sin juzgarlas; démosle a los demás aceptación; no consejos, corrección o regaños. Para demostrar respeto, seguridad y magnetismo es conveniente acostumbrarnos a llamar a la gente por su nombre (no por apodos, títulos o apellidos), al saludar estrechemos la mano de la gente con firmeza y gusto, y al soltarla, deslicemos suavemente nuestros dedos, (no como si quemara o diera toques). Al abrazar,



¡ABRACEMOS!,



no demos abrazos de político en campaña (de lado, y como si el otro apestara) y al besar,



¡BESEMOS!,



pero no con besos de comadre (de lado y apenas rozando con la nuestra, la mejilla de la persona que supuestamente besamos y parando el pico para tronarlo), ni tampoco se trata de besar a discreción a cuanta gente del sexo opuesto nos presenten o recién conozcamos, no seamos “pila de agua bendita”


¡Es imprecindible e impostergable que volvamos a convivir!


lunes, 8 de junio de 2009

Terapia Neural







Qué es la Terapia Neural?



Consiste en la aplicación de un anestésico local (procaína) a baja concentración en lugares donde el sistema nervioso vegetativo ha sufrido alteraciones, puesto que éstas, permaneciendo grabadas en la memoria, pueden originar estímulos irritativos y bloqueos, capaces, en condiciones desfavorables, de causar cambios patológicos y ser el origen y coadyuvantes de patologías.
La regulación en este sistema nervioso vegetativo, inyectando la procaína en diferentes partes del cuerpo (puntos dolorosos, cicatrices, ganglios, etc.), nos permite recuperar mejor la fuerza vital y el equilibrio armónico de la salud.
La Terapia Neural es una de las prácticas médicas que expresan una manera de entender la vida y la salud diferente a la de la medicina facultativa u ortodoxa.
Desde la Terapia Neural se entiende al ser humano como un sistema complejo y termodinámicamente abierto, con capacidad de auto-eco-organización y por lo tanto de autocuración. Un sistema que se encuentra en relación directa con todos los demás constituyentes de la Vida y con su totalidad. La Vida es todo lo que artificialmente hemos fragmentado; sociedad, Naturaleza, Universo son una sola cosa.
La Terapia Neural consiste en hacer aplicaciones con procaína a bajas concentraciones en puntos específicos del cuerpo, la cual por vía neural (entre otras) impulsa a cada ser (mente, cuerpo y espíritu a la vez) a encontrar su propio orden, es decir, a sanarse a sí mismo.
La procaína actúa como un impulso inespecífico para cada cuerpo, y su lugar de aplicación depende de la historia de vida del enfermo. Su carácter inespecífico permite un diálogo respetuoso con el cuerpo, en la medida en que el mismo organismo va recordando injurias pasadas y buscando nuevos órdenes.
Respetando la singularidad de cada uno, la Terapia Neural no se relaciona con enfermedades o diagnósticos, sino con seres humanos únicos y capaces, que se encuentran en un paso trascendental de su proceso vital de aprendizaje. Y reconociendo la sabiduría de la vida presente en cada persona, posibilita la reinvención de seres más concientes y responsables de su existencia y la del Universo; de seres más felices y más libres.
Por lo tanto, la Terapia Neural permite que quienes se encuentran, se acompañen amorosa y respetuosamente, en un intento solidario por sentir y entender la vida juntos.



¿Cómo se hace Terapia Neural? El encuentro:
Comienza con una conversación biográfica, en la que:
Se escucha, se relaciona, se siente, se intuye...
Se tiene en cuenta especialmente la historia del malestar presente con todas sus relaciones, así como toda la historia que se recuerde, sin tener en cuenta ninguna separación (entre lo físico, lo mental, lo emocional...), sin excluir nada, y en general, sin modelos predeterminados y con los menos prejuicios posibles...
Se confía en la percepción y en la palabra del otro, y en la intuición de uno mismo...
Luego se aplican las agujas con Procaina en sitios específicos del Sistema Nervioso, de acuerdo a la historia relatada
Se siente, se palpa, se aplica...
Se espera...
En el segundo encuentro...
Escuchan juntos lo que el cuerpo, que es sabiduría, ha dicho, a través de las reacciones, las sensaciones nuevas, los recuerdos, los sueños, el estado de ánimo, y las modificaciones y permanencias de los malestares...
Se está atento a las relaciones entre lo sentido y sucedido después de la primera consulta, y las injurias pasadas...
Así se deciden los puntos de la siguiente aplicación
Se espera...
Y así continua el encuentro (o se termina, que es otra manera de continuar...), en este diálogo con la Vida sabia y misteriosa que se expresa en el cuerpo y en este acompañándoNOS...
La aplicación:
Se utiliza Procaina (0.5 - 1% en solución fisiológica isotónica)
Se aplica intradérmica o en ganglios o plexos nerviosos
Con agujas de variables dimensiones y calibres dependiendo del lugar de aplicación
La explicación:
Las respuestas y los cambios que van sucediendo con la Terapia Neural no se pueden explicar totalmente desde la racionalidad mecanicista ni médica ortodoxa. Los avances de la nueva ciencia respaldan su hacer y permiten explicarla mejor, aunque no hay aun explicaciones completas.
Hay una explicación tradicional de la Terapia Neural, la de la Terapia Segmentaria y Campo Interferente, que aunque es parte de su historia, no se sostiene en la práctica y se aleja de su concepción.
Hay otras explicaciones posibles:
Los avances de la Física Cuántica, la Termodinámica, la Biocibernética, la Neurobiología, permiten entender parte de lo que sucede al hacer Terapia Neural, y desde la mirada científica constatar que es posible que suceda.
La comprensión del cambio de Paradigmas en el que se encuentra nuestra sociedad y el acercamiento al Paradigma Biocéntrico, nos permite intentar maneras diferentes y propias de entender la Terapia Neural.
La vivencia de la Terapia Neural prescinde de cualquier explicación. Se acepta respetuosamente el misterio y se agradece humildemente el milagro.

martes, 26 de mayo de 2009

m a d u r e z


Madurez

Madurez es la habilidad de controlar la ira y resolver las discrepancias sin violencia o destrucción.
Madurez es paciencia.
Es la voluntad de posponer el abrazo inmediato en favor de un beneficio de largo plazo.
Madurez es perseverancia, es la habilidad de sacar adelante un proyecto o una situación a pesar de fuerte oposición y retrocesos decepcionantes.
Madurez es la capacidad de encarar disgustos y frustraciones, incomodidades y derrotas, sin queja ni abatimiento.
Madurez es humildad.
Es ser suficientemente grande para decir "me equivoque".
Y cuando se esta en lo correcto la persona madura no necesita experimentar la satisfacción de decir "Te lo dije".
Madurez es la capacidad de tomar una decisión y sostenerla.
Los inmaduros pasan sus vidas explorando posibilidades para al fin no hacer nada.
Madurez significa confiabilidad, mantener la propia palabra, superar la crisis.
Los inmaduros son maestros de la excusa.
Son los confusos y desorganizados.
Sus idas son una confusión de promesas rotas, amigos perdidos, negocios sin terminar y buenas intenciones que nunca se convierten en realidad.
Madurez es el arte de vivir en paz con lo que no se puede cambiar

jueves, 16 de abril de 2009

A PONER LIMITES






Para muchos padres, poner límites a los niños es uno de los más grandes desafíos de la paternidad en el siglo XX.
Pero la importancia del límite es evidente: definir la frontera entre lo que es permitido y lo que no, es el parámetro que nos acompañará a lo largo de toda la vida.
Anclada en dicha convicción, la autora propone un plan útil y concreto a la hora de aconsejar a los padres sobre ésta problemática. Elabora una guía para identificar las situaciones cotidianas generadoras de problemas y propuestas sensatas para prevenirlos y resolverlos. Habla con claridad de aspectos básicos de la rutina diaria -las tareas, el baño, la hora de dormir- y de cuestiones puntuales -la televisión, el dinero, la computadora-, ofreciendo reflexiones claras y sugerencias inteligentes que todos los padres agradecerán.
El objetivo es hallar un camino razonable hacia una vida familiar más alegre y armónica.
Principios básicos para padres y madres que desean educar bien:
1. Nosotros somos los educadores, la escuela o colegio sólo complementan.


2. Educar bien es enseñar a: conocer las propias posibilidades, desear crecer, aceptar nuestras limitaciones y nuestras virtudes de forma sana, es enseñar a vivir.


3. Educar bien es enseñar a adaptarse a todas las situaciones: buenas o malas.


4. Educar no es proporcionar experiencias buenas y asilarle de las malas. Es ayudarle a aprender de ellas.


5. Para educar bien no existen recetas, se aprende de experiencias concretas y luego se generaliza.


6. Educar es una toma de decisiones constante.


7. Nuestras decisiones están muy influidas por cómo hemos sido educados.


8. Ser conscientes de ello ayuda a educar más sensatamente.


9. Educar bien a mi hijo (a), no es compensarle por loo que nosotros no hemos recibido en nuestra niñez. “Los hijos no nacen con tus carencias ni necesidades, no se las crees”.


10. Debo ser consciente de lo que me transmitieron cuando me educaron.


11. Debo educar en el presente con perspectiva de futuro.


12. Una mala actuación ahora se paga con creces en el futuro.


13. No debo angustiarme. Si no puedo, busco ayuda.


14. Para educar bien es necesario tener sentido común.


15. Muchas veces necesitamos una visión objetiva desde fuera.


16. No dudes en pedir orientación educativa aunque el problema parezca pequeño.


17. No existen los superpadres, todo el que te comente que su relación con su hijo es perfecta, puede ser que necesite aparentar o que no quiere ver los problemas.


18. Nada es lo mismo para un hijo que para otro.


19. Educar bien no es buscar las mismas condiciones para todos, sino es dar a cada hijo lo que necesita. Hacerlo así no es ser injusto, ayuda a los hijos a crecer aceptando la individualidad de cada uno.


20. Educando voy a cometer errores.


21. No hay error que no se enmiende.


22. Puedo rectificar sin perder la autoridad.


23. No importa lo que sucedió en el pasado, si hay problemas hay que “tomar la situación de inmediato”.


24. Sé positivo. Dile a tu hijo lo que degusta y pon un límite a lo que no te gusta.


25. Un niño (a) es una antena parabólica constante. Se entera de todo, lo imita todo. El niño aprende más de lo que ve, que de lo que decimos. 2


6. El mayor deseo del niño es controlar el entorno.


27. En el entorno también estamos nosotros. Controlar nuestras reacciones le fascinará, incluso aunque sea a costa de que nos enfademos con él o ella.


28. El niño necesita libertad conducida.


29. Si nosotros no ponemos límites a su conducta, lo hará él.


30. Nunca debo mentirle. Si le enfrento a aquellas cosas que no le gustan pero que debe aceptar, le preparo para asumir la realidad.


31. Si le miento lo haré un inmaduro (necesitará que le disfracemos las cosas para aceptarlas) y un inseguro (si no puedo confiar en mis padres ¿en quién puedo confiar?


32. Debo explicarle las cosas (casi siempre) y de forma breve.


33. A veces los niños necesitan un “Porque yo lo digo”.


34. Levantar castigos o encubrir los errores sólo es sobreprotección. Las personas sólo aprendemos de nuestros errores si vivimos las consecuencias de los mismos. Formamos hijos inmaduros incapaces de enfrentarse a la frustración.


35. El mayor deseo de un niño es que papá y mamá estén pendientes de él.


36. La atención que le prestamos es nuestra mejor arma. Quién sabe cómo y cuándo prestar atención a su hijo(a) sabe educar.



Todos estos principios se pueden resumir en el siguiente pensamiento:



• Sé que puedes. •




Por eso te enseño y te exijo. •




Y como sé que te cuesta esfuerzo, te lo reconozco.



¿Cómo aumentar las conductas positivas y eliminar las negativas?
• Tenga en cuenta que igual que usted como padre – madre puedes modificar la conducta de tus hijos, éstos modifican de forma intuitiva tu propia conducta.


• Las normas deben ser claras, esta bien definidas, y se adecuadas para cada niño según la edad.


• Es importante establecer diferencias entre los hermanos. De otro modo los mayores tienen la sensación de que crecer sólo trae consigo obligaciones y no tardarán en aparecer conductas regresivas (comportamiento infantil) y, por su parte, lo pequeños no desearán crecer, ¿para qué perder privilegios?


• No es injusto que un pequeño se quede, por ejemplo, sin ir a una actividad o no pueda recibir una bicicleta hasta tener 3 años más. De este modo deseará crecer y hacerse mayor como su hermano. Hacerse mayor será deseable porque ser pequeño no trae consigo todos los privilegios. • No pida cosas que el niño o la niña no puede hacer.


• Cuando exija al niño, no actúe de forma contradictoria.


• Sea coherente en la aplicación de las normas.


• Cuando se produzcan desacuerdos entre los padres sobre la forma de educar a los niños, nunca se deben discutir delante de ellos.


• Evite centrar la autoridad en un solo padre – madre. • No delegar la autoridad en otro.


• No se desautorice nunca.


• No modifique los castigos (consecuencias) una vez anunciadas.


• No castigue con algo que no pueda cumplir.


• Acostúmbralo a pedir permiso.


• Cuando tengas que poner un castigo: no te alteres, por nada del mundo.



Finalmente recuerde:
Los adultos que conviven con el niño tienen que estar de acuerdo acerca de los límites que debe tener: qué se le permite y qué se le prohíbe. Hay que ser cuidadoso con el castigo, porque si éste no se lleva a cabo adecuadamente, el niño no aprenderá lo que es bueno y malo, no fortalecerá su moral. Tal vez deje de hacer lo que se le censura por temor, pero no por convicción. Lo importante es que el adulto ejerza su autoridad de manera que le dé la oportunidad al niño de aprender algo de la experiencia. Ante un berrinche, por ejemplo, se lo puede ignorar, excluir al pequeño del grupo hasta que se calme, y explicarle que esas son las consecuencias de su acción. Aprenderá a tener más cuidado la próxima vez. Se le puede invitar a que participe en la reposición del daño causado, remendando el libro destruido, el juguete quebrado, el dedo maltratado del hermano y, por último, es importante afirmar que la censura mediante palabras o gestos es a menudo insuficiente para que el niño se dé cuenta de que con su acción ha roto el vínculo de confianza mutua y de solidaridad al hacer algo desagradable a los otros, si existe una fuerte relación familiar.
Del autoritarismo a la libertad
Estos son sólo dos muestras de un fenómeno social creciente y preocupante que no tiene una sola explicación. Muchos investigadores aseguran que la experiencia familiar de los actuales progenitores ha influido de forma notable. Hace veinte años, adultos formados con una educación familiar estricta se estrenaron en la tarea de ser padre o madre, convencidos de que había que superar el autoritarismo que habían sufrido. Eso empujó a muchos de ellos a dejar hacer, a no llevar la contraria al hijo o hija para que no sufriera traumas psicológicos, a no usar los castigos como método de aprendizaje, a satisfacer caprichos, a proteger a los hijos e incluso desprestigiar en algunos casos a otros educadores, principalmente maestros. La tolerancia a la frustración y el autocontrol
En la educación de un hijo no se pueden evadir las normas ni la jerarquía. Un niño aprende que cuando su madre o su padre dicen que no, esa decisión es inamovible. La frustración que le generará es inevitable, pero debe aprender a tolerarla y convivir con ella porque las normas son precisamente las que le dan seguridad y le enseñan a confiar en un criterio sólido.
Ante una pataleta o un enfado, se le puede ignorar hasta que recobre la calma, pero no celebrar que se ha tranquilizado ni negar el conflicto.


Tras perder el autocontrol y recuperar la tranquilidad, el niño aguarda expectante. La indiferencia le dolerá más que un castigo ponderado, por lo que conviene hacerle ver lo estéril de su comportamiento con un ejercicio de la autoridad que le permita aprender algo de la experiencia. Poner límites a las conductas, no a los sentimientos
Los niños necesitan ser guiados por los adultos y para ello es fundamental establecer reglas con las que fortalecer conductas y lograr su crecimiento personal. Los límites se deben orientar al comportamiento del niño, no a la expresión de sus sentimientos.


Se le puede exigir que no haga algo, pero no se le puede pedir, por ejemplo, que no sienta rabia o que no llore. Los márgenes deben fijarse sin humillar al niño para que no se sienta herido en su autoestima. Por eso, no se debe descalificar ("eres un tonto", "eres malo"...), sino marcar el problema ("eso que haces o eso que dices está mal".


Conviene dar razones, pero no excederse en la explicación. Los sermones no sirven de mucho. Los niños responden a los hechos, no a las palabras. Un gesto de firmeza y serenidad, acompañado de pocas palabras será más efectivo que un discurso. ¿Por qué nos cuesta poner límites a nuestros hijos e hijas?
* Porque no nos sentimos suficientemente fuertes para enfrentarnos a nuestros hijos. * Porque demasiado a menudo somos complacientes con nuestros hijos e hijas para compensar el poco tiempo que les podemos dedicar. * Porque cuando nuestra autoestima no pasa por su mejor momento queremos ser aceptados por nuestros hijos. * Porque los adultos, el padre y la madre, nos desautorizan mutuamente y seguimos líneas de actuación claramente contradictorias.

miércoles, 11 de marzo de 2009

Evita que las preocupaciones te dominen







Si no encuentras la forma de liberarte de las preocupaciones, porque crees que forman parte de tu propia personalidad, de tu particular modo de ver la vida. Si crees que nunca podrás abandonarlas porque eres una persona "responsable", necesitas reflexionar acerca de tus creencias, y seguir estos tips para encontrar una nueva relación con los problemas e inconvenientes que enfrentas a diario.






Pasos



1
No pelees contra tus preocupaciones, encáuzalas en tu beneficio. Fíjales un horario y dedícate a ellas sin restricciones, pero sólo durante el tiempo que hayas previsto destinarles.



2
Discrimina y divide tus problemas según las áreas de supuesta afección de tu vida. Mantén cada situación en su ámbito, sin trasladarla ni arrastrarla de un sitio a otro.



3
Cuando te sientas tomado por tus preocupaciones, no te les opongas. No discutas por el sinsentido de ellas. Utiliza una vieja técnica distractiva y disponte inmediatamente a realizar alguna tarea que no tenga relación con tu conflicto actual. Por esta vez, actúa en vez de pensar en vano. Pero hazlo a conciencia, manteniendo tu mejor nivel de atención en lo que realizas.



4
Plantéate objetivos diarios que sean precisos y puedan ser medidos al final del día. Convierte tus preocupaciones en planes de acción que modifiquen las cosas que te inquietan o perturban.



5
Delega en otros las cosas que te exceden y hazte cargo sólo de lo que te compete. Supervisa la acción de aquellos en quienes delegas, pero no confundas la supervisión responsable con el deseo de tener todo bajo control.



6
Dedica un tiempo semanal a realizar actividades físicas o artísticas que te permitan descargar el exceso de tensiones y stress.



7
No ocupes la totalidad tu agenda con compromisos laborales o de estudio. Reserva al menos el 25% de tu tiempo, diario, a actividades gratificantes, creativas y de esparcimiento.



8
Dedica un momento tranquilo de la semana para reflexionar con conciencia acerca de las situaciones que generan tus preocupaciones y trata de detectar las tensiones o temores que tienen asociadas.



9
Explora las creencias negativas que posees acerca de ti mismo. De ellas nacen los temores a no alcanzar lo que deseas o a perder aquello que has conquistado. Muchas veces, estas creencias son las que nos juegan malas pasadas disfrazándose de "responsabilidad".




Importante




* Recuerda que las preocupaciones no construyen hechos concretos que resuelven los problemas, sino que son drenajes por los que se pierde la energía. Invierte tus fuerzas con sentido de realidad y canalízala con eficacia a tus ocupaciones y planes concretos.

jueves, 5 de marzo de 2009

CONTAMINAME





Contamíname
Felicidad, obesidad y buena salud se contagian. La ciencia demuestra que los amigos influyen en tus hábitos y comportamiento más de lo que te imaginas
TRES GRADOS DE SEPARACIÓN. No solo te afectan tus íntimos; también los amigos de los amigos de tus amigos.
Si te empeñas en adelgazar, o en aprender inglés definitivamente, y no hay manera, no te culpes demasiado a ti mismo. Recientes investigaciones demuestran que nuestros hábitos y nuestro comportamiento se ven influidos por nuestros amigos y conocidos de un modo mucho más importante de lo que podríamos imaginar.
Y no solo eso: también estamos al albur de los ánimos de amigos de amigos, y de amigos de amigos de nuestos amigos… gente que tiene tres grados de separación de nosotros y a la que nunca hemos conocido, pero cuyo ánimo puede traspasar nuestra red social como si se tratase de un virus. Apunta: felicidad y depresión, obesidad, alcoholismo y tabaquismo, mala salud, la disposición a arreglarse y salir de casa para ir a votar cuando hay elecciones, un gusto por cierta música o por cierta comida, una preferencia por la privacidad online, e incluso la tendencia a intentar o siquiera pensar en cometer suicidio. Todo esto influye a través de redes “como piedras arrojadas a un estanque”, según Nicholas Christakis, sociólogo médico de la Harvard Medical School de Boston, EEUU.
Somos criaturas sociales, y mucho de lo que devenimos y de lo que hacemos viene determinado por fuerzas que están fuera del pequeño círculo que trazamos a nuestro alrededor. Según Duncan Watts, sociólogo de la Universidad de Columbia, Nueva York: “Si fuéramos conscientes de los efectos del contagio social, podríamos hallar formas de contrarrestarlo, o usarlo en nuestro propio beneficio”. Viene a decir que hay que sacar provecho de nuestros amigos, y de forma inteligente.
Para hacerse una idea de qué va todo este asunto, tomemos los hallazgos de Christakis con respecto a la propagación de la felicidad. Su equipo supervisó una red de varios miles de amigos, familiares, vecinos y compañeros de trabajo que forman parte del Framingham Heart Study (estudio del corazón de Framingham). Hallaron que la gente feliz tiende a juntarse en cúmulos, no porque se orienten naturalmente los unos hacia los otros, sino por la forma que tiene la felicidad de extenderse a través del contacto social a lo largo del tiempo, sin tener en cuenta la elección consciente de amigos.
Christakis también averiguó que la felicidad de una persona depende no solamente de la felicidad de un amigo inmediato, sino también –en un nivel me­nor– de la dicha de un amigo del amigo, y de la del amigo del amigo de su amigo. Es más, las probabilidades que tiene alguien de ser feliz se incrementan cuanto mejor conectado está con gente feliz, y por consiguiente, cuanto mejor conectados estén su familia y amigos. “La mayoría de la gente no se sorprenderá de que las personas que tienen más amigos sean más felices, pero lo que realmente importa es que esos amigos también sean felices”, explica Christakis.
La tentación vive al lado
Si un buen amigo que habita a un par de kilómetros de tu casa de repente se vuelve feliz, esto incrementa –segun el estudio de Christakis– las posibilidades de que tú te vuelvas feliz más de un 60%. Para un vecino que viva en la puerta de al lado, el número baja hasta aproximadamente la mitad, y para un hermano que viva cerca, de nuevo la mitad.
Es sorprendente que una pareja que cohabite contigo marque una diferencia de solo un 10%, lo que coincide con otra observación peculiar que se obtiene de algunas epidemias sociales: se extienden mucho más eficazmente por medio de amigos del mismo sexo. Todo esto plantea una pregunta: ¿cómo puede ser contagioso algo como la felicidad? Algunos investigadores piensan que uno de los mecanismos más probables puede ser el mimetismo empático.
Los psicólogos han demostrado que la gente copia inconscientemente las expresiones faciales, la forma de hablar, la postura, el lenguaje corporal y otros comportamientos que tienen quienes les rodean; a menudo con notable velocidad y exactitud.
Después, eso provoca, por medio de una especie de retroalimentación neural, que experimenten realmente las emociones asociadas con el comportamiento en particular que están imitando.
Barbara Wild y sus colegas de la Universidad de Tubinga, Alemania, han hallado que, cuanto más fuerte sea la expresión facial, más fuerte es la emoción experimentada por la persona que la observa. Ella cree que este proceso está muy integrado en nosotros, puesto que actúa tan rápida y automáticamente.
Otros han sugerido que funciona por medio de la acción de las neuronas espejo, un tipo de células cerebrales que se cree que disparan su actividad en dos circunstancias: tanto cuando llevamos a cabo una acción como cuando vemos a alguien realizándola. Eso quiere decir que si imitas los gestos de alguien feliz, probablemente empieces a serlo también tú un poco.
Hay un montón de evidencias de contagio emocional fuera del laboratorio. En 2000, Peter Totterdell, de la Universidad de Sheffield, Reino Unido, halló una asociación significativa entre la felicidad de jugadores de críquet profesional durante un partido y la felicidad media de sus compañeros de equipo, independientemente de otros factores, como el hecho de si el partido lo estaban ganando en ese momento o no. Encontró un efecto similar entre enfermeras y oficinistas.
También se ha demostrado que si un estudiante universitario sufre de una ligera depresión, su compañero de cuarto se irá deprimiendo progresivamente a medida que siga viviendo con él; y además, que las muestras emocionales de los empleados de banco tienen un impacto directo en el ánimo de sus clientes.
Si tú comes, yo como
Esto en cuanto a las emociones, pero ¿qué pasa con otros fenómenos que pillamos sin querer, y pegamos a los demás, a través de nuestras redes sociales? En 2007, el equipo de Christakis –de nuevo siguiendo la pista a miembros del Framingham Heart Study– halló que la obesidad se transmite de una forma muy similar a como lo hace la felicidad.
El riesgo que corres de ganar peso se incrementa significativamente cuando tus amigos se ponen kilos, y también se ve afectado por el peso de gente que está más allá de tu horizonte social.
“La obesidad parece extenderse por medio de lazos sociales”, dice Christakis. Otra vez, lo propenso que seas a contagiarte depende de con quién interactúas: después de controlar factores como la diferencia de estatus socioeconómico, los investigadores averiguaron que las probabilidades que tiene un individuo de volverse obeso se incrementaban un 57% si uno de sus amigos se volvía obeso, un 40% si lo hacía un hermano y un 37% si quien se convertía en obeso era el cónyuge, independientemente de la edad. Sin embargo, los vecinos no tienen ninguna influencia, y cuenta bastante poco lo lejos que vivas de un amigo, lo que implica que la obesidad se extiende por medio de un mecanismo diferente del de la felicidad.
Más que el mimetismo del comportamiento, la clave parece ser la adopción de normas sociales. En otras palabras: a medida que veo que mis amigos ganan peso, esto cambia mi idea de lo que es un peso aceptable.
Una similitud con la felicidad es que los amigos y familiares tienen mucha mayor influencia si son del mismo sexo. “Las mujeres miran a otras mujeres, los hombres miran a otros hombres”, dice Christakis.
La felicidad, la obesidad, el tabaquismo…, resulta que son actividades regidas por fuerzas sociales. Dice Christakis que cuando la gente deja de fumar, lo hace normalmente con un verdadero cúmulo de amigos, familiares y contactos sociales. A medida que lo va dejando más gente, esta actitud se vuelve la única socialmente aceptable, y aquellos que deciden seguir fumando se ven paulatinamente marginados a la periferia de la red social.
¿La abuela fuma?
En este caso, la gente se ve más fuertemente influida por los más allegados: si tu cónyuge deja de fumar, tienes un 67 por ciento más de probabilidades de que tú también lo hagas.
A pesar de que el mecanismo de contagio social varía dependiendo del fenómeno que se expanda, en muchos casos la dinámica es similar. Por ejemplo, Christakis ha hallado que con la felicidad, la obesidad y el tabaquismo, el efecto en el comportamiento de otras personas llega a tres grados de separación, y no más allá. Él aventura que este podría ser el caso de la mayoría, o incluso de la totalidad de los rasgos transmisibles. ¿Por qué tres grados?
Una teoría es que las redes de amigos son inherentemente inestables, porque los amigos periféricos tienden a desaparecer. “Mientras que tus amigos seguramente serán los mismos dentro de un año, los amigos de los amigos de tus amigos tienden a ser gente completamente diferente”, explica Christakis.
Factores concretos determinan quiénes son nuestros amigos: dónde vivimos, dónde trabajamos, el tamaño de la familia, la educación, la religión, los ingresos, nuestros intereses y nuestra tendencia a gravitar hacia gente similar a nosotros.
Siempre seremos vulnerables a lo que hacen quienes nos rodean, de modo que asegúrate tanto como sea posible de que estás con la gente apropiada (resulta que mamá tenía razón). Recuerda el nuevo adagio: somos con quienes nos mezclamos.

viernes, 27 de febrero de 2009

Las emociones Negativas







Sobre la no-identificación con las emociones negativas






Una práctica interesante y liberadora es la no-identificacion con las emociones negativas.¿Qué son y cómo se generan las emociones negativas?
Son emociones negativas todo aquel sentir interior que lo arrastra a uno hacia el lodo, hacia el lado oscuro, desagradable de uno mismo.
Cuando captamos que algo en nuestra mente se está complicando, enredando y llevándonos a sentirnos mal con uno mismo, en ese momento, estamos frente a una emoción negativa.Muchas de estas emociones se originan siguiendo una pauta que con el tiempo, si observamos bien, resulta repetida y por lo tanto, reconocible.Obsérvate.Tu tienes una experiencia cualquiera, que captas a través de tus sentidos y recibes en forma de impresiones, y resulta que cuando estas impresiones llegan a tu mente, estas se asocian con ideas antiguas. Entonces estas ideas, estos pensamientos, estos recuerdos preexistentes literalmente trastocan y transforman estas nuevas impresiones, arrastrándote hacia un espacio interno negativo, pesado, indeseable.Así sucede.Así es como se originan muchas de las emociones negativas.Son fruto de un encadenamiento de asociaciones mentales involuntarias y muy perjudiciales. Como no le ponemos atajo a este proceso mental, porque ni siquiera nos damos cuenta que esto sucede, en tu mente comienza a desplegarse un rollo de pensamientos y emociones cargadas de energía negativa, con las cuales nos identificamos y por las cuales somos arrastrados.Hay que notar que para ser felices no nos falta nada que ya no tengamos, nada nos falta que pueda producirnos y justificar la ansiedad y angustia que a veces sentimos. Porque para ser felices no se trata de obtener algo que nos falte, sino de tratar de desembarazarse, lo más rápido posible, de algo que nos sobra: las emociones negativas. Ellas son las que nos impiden obtener la tan ansiada felicidad.Ahora bien, liberarse de esta clase de emociones, no-identificarse con ellas, es un hecho extraordinario y perfectamente posible.
El método consiste en decirle NO a las emociones negativas.Consiste en reconocerlas en el momento preciso en que comienzan a formarse, cuando las nuevas impresiones empiezan a mezclarse con esas ideas, pensamientos o recuerdos preexistentes de que ya hablamos.Cuando estamos conscientes, podemos darnos cuenta que si permitimos que se desarrolle en nuestra mente ese rollo negativo, producto del proceso de asociaciones que ocurre en esa misma mente, el asunto no tiene otro destino que una mala onda; es en ese preciso momento que uno tiene que "negarlas", no darles cabida, no permitir que respiren siquiera.
Tenga en cuenta que una emoción negativa es siempre algo agregado a la experiencia. Algo que uno le agrega a lo que verdaderamente sucede.Algo que ocurre en nuestras mentes y no en la realidad.
Por ejemplo: cuando tu te pegas un martillazo en un dedo y además del dolor, comienzas a pensar en la mala suerte que tienes, en lo poco diestro que has sido, en que ese dedo hinchado no te va a permitir trabajar como hubieras querido, en que si tiene el dedo quebrado, en que tendrás que ir al médico y que eso casi siempre es muy caro y que entonces tendrás problemas con tu presupuesto, justo cuando querías hacerle un buen regalo a tu novia.....
Ejemplo clarísimo de como el encadenamiento de asociaciones negativas se puede apoderar de ti.Como ves, estos pensamientos son absolutamente agregados al hecho de haberte golpeado un dedo con el martillo y haber sentido dolor.Queda claro entonces que todo aquello es producto de un proceso mental negativo. Un agregado mental que está demás, que es prescindible y que no sirve para nada bueno, sino que nos resta, nos quita energías y nos entristece.¿Lo puedes ver con claridad?Es perfectamente posible vivir sin que esta cadena de asociaciones negativas tenga lugar.

LIBÉRATE !!!!Recuerda y repite para tí mismo:
"Todo esto sucede en mi mente y no en la realidad".
Tómalo si quieres, como un vil engaño de tu mente indisciplinada, específicamentede tu intelecto donde uno, en forma errada, vive la mayor parte del tiempo, reduciendo toda la existencia a su dominio.Hay que comenzar a entender que reducir la vida al plano del intelecto es condenarse a vivir una vida disminuida. Lo triste es que realizamos todos estos procesos sin darnos cuenta, desperdiciando la vida, identificándonos con ilusiones, la mayoría de ellas; negativas, violentas, depresivas y hasta infernales.En resumen; las emociones negativas existen en la medida que les permitimos su existencia. Sólo si no estamos atentos para detenerlas en el momento preciso en que se empiezan a formar, sólo si insistimos en creer que son inevitables y no hacemos el esfuerzo debido por descubrir y comprender su condición de mero agregado psicológico, prescindible. Sólo ahí somos víctimas de las emociones negativas, nos dejamos llevar por ellas y regir nuestra vida.

LIBÉRATE !!!

Ponga mucha atención y voluntad en tus pensamientos, revisa de donde vienen, si tienen que ver con la realidad palpable o si son creaciones de tu propia mente. Con el paso del tiempo, práctica y una profunda comprensión de que estas emociones negativas tan sólo te complican más tu existencia, podrás ir cambiando tu realidad, transformando tu entorno y lograrás ser una persona feliz y sencilla.

"Si juzgas a la gente, no tienes tiempo para amarla - Teresa de Calcuta "


!! Que Dios te bendiga !!

sábado, 31 de enero de 2009









lAS COSAS HAN CAMBIADO


Resulta interesante detenernos a ver como ha cambiado la vida. Anteriormente nuestros abuelos permanecían casados, exactamente como lo dice la iglesia hasta que la muerte los separe y formaban matrimonios de cuarenta, cincuenta e incluso hasta sesenta años de vida en común, llegaban a tener desde un hijo hasta trece con la misma mujer, la esposa se dedicaba cien por ciento a la educación, crianza y formación de sus hijos, no le importaba dejar a un lado su realización profesional con tal de obtener el diploma de excelencia como la mejor madre.
Tal vez, como éramos menos gente en el mundo, el padre podía proveer en su totalidad todo lo necesario para el hogar, y entonces la familia se componía de: papá trabajando para que la familia tuviera todo lo que necesitaba mientras que la madre se encargaba del hogar, no tenía que salir a trabajar para ayudar al sustento de aquella casa podía darse el lujo de estar con sus hijos.
En el caso de nuestros padres, la situación ha variado un poco en relación a los abuelos, algunas mujeres de esa época tuvieron la oportunidad de realizar una carrera universitaria, la cual les permitió desarrollarse profesionalmente para tiempo después casarse y dedicarse a la familia, los hombres tal vez se ven un poco más presionados por llevar el sustento al hogar debido a que la competencia entre las actividades comienza a incrementarse, pero aún se observa la duración de los matrimonios y la formación moral en los hijos.
Hoy en día estamos viviendo una época de cambios muy marcados, las parejas jóvenes tal parece no conocer el verdadero significado de la palabra: matrimonio para toda la vida, ya que en su lengua moderna ahora se hace llamar matrimonio desechable, ¡si no me gusta me voy!
Pero cuando los matrimonios actuales permanecen y forman una “familia” los padres que se hacen llamar de sociedad no les prestan atención a los hijos, solo en darles todo lo material que deseen; se enfrascan en los negocios, en la competencia por conseguir el auto de moda, la ropa de marca, en ser un jugador profesional de golf, aunque solo llegue a ser incipiente, pero eso sí, llevando los palos de golf más exclusivos y caros, mientras que las madres se han convertido en un artículo de competencia entre las supuestas amigas para llegar a ser unas mujeres vanas y materiales, se ocupan de estar todo el día en el club, (porque es lo nice) tomando la clase de tenis, spin, pilates, natación para después relajarse en el sauna, tomar algún masaje desestresante, bañarse, para finalmente salir a que la estilista del club peine sus cabellos a la última moda, en caso de encontrar a tus amigas-rivales porque cada una desea ser la mejor y la que más tiene, fumar algún cigarrillo e incluso si el día lo amerita tomar una copa para después salir corriendo por los niños al colegio a las tres de la tarde, siendo que los críos tienen su hora de salida a las dos, aunque si algunas cuentan con chofer pueden seguir relajándose del mundo exterior.
Recoger a los niños de la escuela y de nuevo al club, comer ahí, algún snack mientas el esposo intenta aprender golf, por la tarde las clases de cada niño, que si tenis, equitación, natación y es un correr de lado a lado del club para alcanzar cada clase y no perder ni una sola, la membresía es algo cara y no se puede desperdiciar ni un minuto de tiempo, indispensable resulta aprovechar al máximo.
Durante el tiempo que los niños realizan sus actividades, mamita vuelve a la carga con sus amigas, debe esperarlos mientras disfrutan sus clases; así que matará el tiempo platicando nuevamente de lo que está “in” y de lo que está “out” fumando varios cigarrillos, con tal de parecer interesante, y por supuesto compitiendo entre ellas para conocer quien tiene más operaciones en el cuerpo, puesto que ir con el cirujano se ha vuelto algo tan cotidiano como ir al super.
Ya por las seis, siete de la noche, los pequeños harán parte de la tarea, o toda, si el tiempo lo permite, -¡que importa!- mañana será otro día. El propósito principal era que tomaran cada una de las clases que ofrece el club y lo habían conseguido.
Finalmente bañarlos en las lujosas regaderas acondicionadas en el área de vestidores, incluso ponerles pijamas para en casa no perder tiempo en cambiarlos de ropa, hacer de regreso a casa media hora de camino, darles de merendar y a dormir porque mamita actual, la moderna, está muerta de cansancio y debe de arreglarse para ir a tomar el café con la cukis y makis.
De igual forma resulta interesante detenernos a pensar lo siguiente: actualmente estos padres modernos les proporcionan a sus hijos un nivel de vida bastante elevado, su vida gira en torno al club, a portar ropa de marca tanto para el tenis, golf, viajes al extranjero que resultan cotidianos, cursos de verano en escuelas de gran nivel, etc. se fomenta una serie de exigencias, que con el tiempo tal vez sean difíciles de poder cumplir a los hijos, y sobre todo de mantenérselas, entonces esto provoca nuevamente en la familia una desunión total.
Las madres de los chicos se limitan a formar parte del mundo creado por el dinero, con el paso del tiempo volverán la vista atrás y se darán cuenta de que su vida la desperdiciaron en tonterías y en cosas vanas. Si en este momento alguna de ellas quedara viuda -¿que pasaría?-
Ni siquiera podrían hacer pasteles para vender porque nunca tuvieron la necesidad de hacerlo ya que eso no era algo “in”.
No podrían seguir con el ritmo de vida acostumbrado, a menos de que heredara una fortuna millonaria, algo que en estos tiempos resulta difícil de tenerse. En caso de que si contara con una gran fortuna, por todos es sabido que si no se trabaja para incrementar la misma y solo se llevan a cabo gastos el dinero por mucho que se tenga se va como agua de nuestras manos.
Y yo me pregunto ¿realmente conforman una verdadera familia?
La respuesta correcta: De acuerdo a los estándares de la sociedad sí, porque está formada de papá, mamá e hijos.De acuerdo a funcionalidad no, nunca, de ninguna manera, son personas que habitan bajo el mismo techo, fingiendo tener los mismos intereses.
No podemos considerar una verdadera familia a grupos como los ya mencionados, que se la pasan corriendo de un lado a otro, buscando solo destacar por lo que se tiene en el aspecto económico y no por lo que se es en esencia, conocimiento, valores, moral, cultura, etc.
Las familias jóvenes debemos de luchar día a día por fomentar en nuestros hijos el verdadero significado de la misma, la unión entre sus miembros, la ayuda mutua, pero sobre todo hacer conciencia en nuestros pequeños de que los seres humanos valemos por lo que somos y no por lo que tenemos.
El materialismo no nos llevará más que a un mundo de competencia, envidias e insatisfacciones, provocado por nosotros mismos.
Probemos intentar convivir con nuestra pareja, los hijos, descubrir un mundo nuevo, realizando un divertido día de campo, un partido de fútbol familiar, jugar a la escuelita, a tomar el té, enseñarlos a pedalear en la bicicleta, tantas actividades que nos pueden ayudar a estar juntos y conocernos mejor.